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18 de junio de 2014

MURCIANA 78 y SAGITARIO EN EL PICU: ¡expo y brutal!

Después de recibir la llamada del peruano con la proposición de ir al Naranjo a escalar la Murciana mi motivación durante la semana fue de más a más.

Salimos para Asturias el viernes por la tarde, habíamos quedado con Nico y Joserra en el refu, pero para sorpresa nuestra coincidimos con ellos justo en el collado de Pandébano, de modo que realizamos la aproximación los cuatro juntos a la luz de la luna llena. Después de la pateada, encontramos un buen vivac, lo medio preparamos a nuestro gusto y después de cenar, a eso de la 1:30-2 de la mañana nos metemos en el saco; vaya nochecita... al parecer, al día siguiente se celebraba la Travesera (una carrera por montaña) y justamente pasaba por la Vega de Urriellu. Un grupo de gente ha montado una hoguera en una de los vivacs y estuvieron toda la noche de "fiesta" sin parar de pegar gritos, total, que yo al menos no puede pegar ojo en toda la noche.

A las 6 de la mañana suena el despertador y poco a poco nos vamos levantando mientras los primeros participantes de la Travesera van llegando entre una mezcla de aplausos y vítores. Desayunamos, nos repartimos toda la cacharrería y las cuerdas y ambas cordadas nos dirigimos hacia la oeste del Picu; Nico y Joserra a la Gizon berri bat naiz y Peru y yo a la Murciana 78, dos vías casi pegadas por lo que vamos a poder hacernos fotacas de una cordada a otra, ¡así da gusto escalar!

Llegando a pie de vía

Pocas cosas hay que comentar sobre la Murciana que no se hayan dicho ya, la verdad, de modo que intentaré hacer un breve resumen:

Todo el recorrido es bastante evidente, las reuniones son rapelables y en cuanto a los seguros hay de todo; clavitos viejos, algún que otro puente de roca y en los largos de artificial bastantes parabolts. Por lo demás, mencionar que personalmente los mejores largos me parecieron el quinto, sexto y séptimo largo, así como los dos últimos, en los cuales la roca es simplemente espectacular y la escalada muy disfrutosa, de tal forma que hasta te olvidas de proteger y te centras en gozar escalando y rezas para que no se termine el largo nunca. En los largos de artifo el peruano subió silbando, y yo como no me había colgado de un estribo en mi vida me pegué una arrastrada que se me pusieron los biceps cachondos... jaja, pero muy a gusto la verdad.

Aquí algunas fotitos del sábado:

Peru en la R2

Peru dándole al artifo

Hito en la repisa de la Rabadá-Navarro

Dos máquinas en la Gizon ;)

Peru en el octavo largo, después de la Y

Yo llegando a la R11

Escalando el undécimo largo

Peru y yo en la R11

Ambientazo en la oeste del Picu

Nico en los largos finales de la Gizon

Ambiente alpino en los últimos largos de la Murciana

Nico en la anteúltima reunión

Foto de equipo

Cumbre del Naranjo de Bulnes

Una vez llegados a este punto toca destrepar el anfiteatro y rapelar por la cara sur. La verdad que nunca había bajado tan tan rápido desde la cumbre hasta el suelo; en menos de una hora estábamos ya recogiendo el último rapel y repartiéndonos el material para emprender el descenso por la Celada y desde ahí hasta el refu para comprar unas birritas post-escalada (como nos damos prisa cuando nos interesa...).

Después de una copiosa (pero copiosa copiosa) cena, nos quedamos un rato más de charleta en la parte de atrás del refugio, hasta que el viento empieza a soplar ya muy frío y los ojos se nos van cerrando, de modo que a la 1:30 o así volvemos al vivac para por fin poder meternos en el saco y descansar, no sin antes colocar la rafia salvadora que nos resguardó del fuerte viento esa noche y la anterior, ¡qué gran invento!

Al día siguiente nos levantamos sin despertador, serán las 9:30 de la mañana más o menos. Desayunamos con muuuuucha calma y Joserra y Nico deciden no escalar ninguna otra vía; el día anterior se pegaron buena soba, ¡de hecho liberaron varios largos de la Gizon berri bat naiz!

Amanecemos el domingo en el vivac

Peru y yo en un principio habíamos planeado trepar por la Martínez-Somoano en la cara este, pero estamos destrozados y no nos apetece nada tener que subir por el dichoso canal de la Celada, de modo que tras un momento de duda... nos vamos a la Sagitario, en la oeste del Naranjo de nuevo.

He de confesar que es la primera vez que me meto en una vía sin haberme informado previamente, sin croquis del recorrido y sin ni tan siquiera saber el grado de lo que vamos a escalar, pero estamos ahí y nos pueden las ganas. 

Sudando la gota gorda y cagándonos en todo lo cagable, a eso de las 12:30 subimos hasta el inicio de la vía que comienza justo a la izquierda de la Leiva. Desde el suelo divisamos un cordino rojo de modo que empieza la escalada.

Para decir la verdad, la vía me pareció muy asequible en el grado, pero bastante expuesta y con pocas posibilidades de protección en algunos puntos del recorrido. Hay bastante más chapas de las que imaginaba, pero en ciertas secciones si que toca darse el paso sin poder meter nada. Sin embargo, las reuniones son todas rapelables, por lo que le resta compromiso a la vía. Aquí unas fotitos de la actividad del domingo.

Yo en el primer largo de la Sagitario

Peru asegurándome

Segundo largo

Peru en la R2

Yo en la R3

Perurena y yo en la R4

Creíamos que tan solo se trataba de 6 largos, pero al finalizar el sexto aún no habíamos llegado a Tiros de Torca, por lo que todavía tuvimos que hacer una tirada más.

En Tiros de Torca con la Sagitario en el bolsillo

Rapelamos por la misma vía y emprendemos el camino de bajada hasta el refugio, con el cuerpo destrozado pero la sensación de por lo menos haber aprovechado también el domingo para hacer algo. Nos hubiéramos arrepentido si no llegamos a subir.


Ambientazo en la oeste mientras bajábamos

Llegamos al refugio y mientras preparamos unos sobres de pasta que nos sobraban, nos tomamos un par de birritas para celebrar las dos vías que nos apuntamos este fin de semana.

Merecida cerveza

Para finalizar la entrada, comentar que ha sido un placer compartir el fin de semana con dos tíos recios y alpinos como lo son Nico y Joserra, lo hemos pasado de puta madre, cracks. Una mención especial también para el peruano, con el que he escalado cientos de veces pero nunca habíamos hecho pared juntos, ¡buena forma de estrenarse!

Aquí el croquis de las dos vías:

Murciana 78 y Sagitario: ¡expo y brutal!

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